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Número 3 - Septiembre 1999

Una experiencia de extensión universitaria en el campo de la gerontología. Algunos aspectos teóricos y metodológicos

Lic. Robert Pérez Fernández
rperez@psico.edu.uy

" ... Cada siglo es un mito o un escándalo
pero sólo al final nos deja atónitos
sin saber qué ocurrió / qué está ocurriendo
qué dejarnos atrás en los jamases
cuál es el mundo real / el que se apaga
o el que nos deja el corazón sin dioses ..."

M. Benedetti

1 - Ubicación de la Experiencia y Contexto

Uruguay, con un porcentaje de 17.3% de población mayor de 60 años, es actualmente el país de mayor edad de las Américas, seguido de EEUU (16.5%), Canadá (16.3%) y Argentina y Puerto Rico (13.8% c/u). En 1997 la esperanza de vida al nacer se situaba en 72 años para los hombres y 79 para las mujeres. En ese año Uruguay invirtió el 6% de su PBI en Salud (la inversión de EEUU fue de 13% y la de Canadá y Argentina de 9%) (1). Según datos oficiales "el 90% de la población anciana reside en la zona urbana. El 86% de los ancianos recibe un ingreso monetario; el 14% restante no reciben ningún ingreso. (...) Casi la totalidad de los ancianos sin ingresos se concentran en le zona urbana."(2)

Ya a partir de la lectura de estos indicadores podemos ver una de las singularidades de nuestro país en la región: la existencia de un perfil poblacional similar al de los países desarrollados, sostenido sobre una estructura socio - económica de país subdesarrollado. También nos sirven para comprender la importancia y el impacto socio - sanitario de las acciones y políticas que se orienten hacia este sector etario.

La experiencia aquí relatada fue desarrollada desde el Servicio de Psicología de la Vejez de la Facultad de Psicología ( S.P.V.), en el marco del Proyecto de Extensión "Plan de actividades de difusión y sensibilización respecto al envejecimiento y la vejez, preparatorio del año internacional de las personas de edad" (3). Este Proyecto, aprobado y financiado centralmente por la Universidad de la República (Uruguay) a través de su Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio, se desarrolló en el período junio de 1998 a junio de 1999. Si bien la mayor parte de las actividades tuvieron como eje operativo la ciudad de Montevideo, también se implementaron distintos trabajos de extensión en las ciudades de Fray Bentos, Juan Lacaze, Rivera, San José, Paysandú y Salto. En total participó en forma directa una población de 2000 personas y 80 estudiantes de grado pasantes por el S.P.V..

Como lo plantea su nombre, el objetivo del Proyecto fue "desarrollar a nivel nacional un plan de actividades de difusión y sensibilización respecto al envejecimiento y la vejez, impulsando la gestión y participación de los grupos de Adultos Mayores en su implementación y desarrollo, concebido como preparatorio de 1999, año internacional de las personas de edad". (las cursivas son mías)

Como es sabido, el envejecimiento demográfico es una situación nueva a nivel mundial que demanda nuevos desafíos a los gobiernos de todo el mundo (sistema productivo, servicios sociales, servicios de salud, entre otros). Concientes de estas nuevas problemáticas los gobiernos del mundo decidieron declarar al último año del siglo como "año internacional de las personas de edad".

Sin embargo: ¿El hecho de que las personas vivan más tiempo tiene que ser un problema?. Algunos han visto en esto una posible fuente de conflicto y enfrentamiento intergeneracional, agravada en el tercer mundo por una extensión de la pobreza y una mayor competencia de acceso a los (cada vez más escasos) puestos de trabajo. Sin duda, tal cual están planteadas actualmente las relaciones económicas, sociales e interpersonales en nuestras sociedades, esto podría llegar convertirse en una profecía. Para contrarrestar esta deficitaria visión se hace imprescindible comenzar a repensar las relaciones productivas y sociales, así como los vínculos intergeneracionales, que permitan un pleno desarrollo de las capacidades de las personas de mayor edad en un contexto intergeneracional y solidario.

Cualquier Proyecto en este sentido no puede olvidar que hoy, entrando al siglo 21, mueren en América Latina 1.000.000 de personas por año, debido a enfermedades que pueden prevenirse y evitarse con el grado de conocimiento actual. Tampoco puede olvidar que esta actual capacidad de producción y desarrollo de la humanidad que permitiría prevenir estas enfermedades, es la misma que permite al 15% de la población mundial concentrar el 85% de la riqueza, o a las 200 personas más ricas del mundo acumular una fortuna igual al producto de 300.000.000 de Latinoamericanos (datos de O.P.S.); Por lo tanto no se puede obviar que nuestro actual sistema de distribución de recursos genera más exclusiones que bienestar colectivo, y que cualquier acción que apunte a repensar las relaciones productivas, sociales e intergeneracionales, por más micro que sea (sea en el área sanitaria, social, terapéutica, recreativa, etc.), será también una acción política.

De la capacidad que tengamos para generar acciones explícitas y multiplicadoras en esta dirección dependerá, en gran parte, la posibilidad de cambiar los vínculos interpersonales y permitir, entre otras cosas, que el hecho de que las personas vivan más años sea un beneficio para toda la sociedad y su desarrollo. En esta línea de acción se sitúa este Proyecto de extensión, pretendiendo ser un aporte (sin duda un pequeño grano de arena) a lograr "una sociedad para todas las edades" y sin exclusiones.

Volviendo a Uruguay, los ancianos institucionalizados significan entre un 4 y 7 % según las distintas fuentes. Estas personas demandan varias acciones y servicios especiales que se deben atender, como forma de mantener su calidad de vida. Paradojalmente, esta clara minoría de la población anciana, por un mecanismo prejuicioso de segregación de los viejos (ampliamente desarrollado por la literatura gerontológica), en el imaginario social se ubica como mayoritaria y estereotipo de la tercera edad, a partir de la asociación tan común de que ser viejo es igual a ser discapacitado o enfermo.

Sin embargo, los datos del reciente censo de 1996 nos demuestran que más del 90 % de los mayores de 60 años viven en sus hogares, siendo la gran mayoría personas autoválidas funcionalmente, con una gran capacidad de aportar a la sociedad. Esta experiencia de extensión se dirigió directamente a esta población, con una estrategia que apuntó a la información y formación para facilitar el desarrollo de roles activos y dejar planteado el desafío de contrarrestar los estereotipos acerca del anciano, fomentando sus capacidades y aportes sociales, tanto singular cómo colectivamente.

2 - Marco Teórico (4)

2.1 - Sobre los diferentes procesos

Es muy difícil, si no imposible, establecer un criterio aplicable a todas y cada una de las personas que defina, con argumentos científicos, cuándo se pasa a la categoría de " viejo ". Consciente de esta dificultad, la Organización Mundial de la Salud establece los 65 años como inicio de la Tercera Edad, reconociendo que es un umbral arbitrario que coincide con la edad de retiro jubilatorio de gran parte de los países del mundo.

Teniendo en cuenta lo anterior, cuando hablamos de los fenómenos propios del proceso de envejecimiento y la vejez, nos referimos a distintos procesos que por su complejidad exceden grandemente los fenómenos de orden estrictamente evolutivo, o biológicos o psicológicos en sí mismos. Nos referiremos a procesos caracterizados por su irreversibilidad, por ser impredecibles, aunque no inmodificables.

Una modalidad posible de analizar estos procesos sería la de discriminarlos (sólo a los efectos de su análisis y transmisión) en tres categorías: procesos biológicos, procesos sociales, procesos psíquicos.

Sobre los procesos biológicos:

Sobre éstos, la bibliografía es abundante desde la medicina y ciencias biológicas. A los efectos de este trabajo, aquí sólo interesa resaltar que desde lo somático no existe un hecho puntual que delimite el pasaje a la vejez. Se puede decir que es un proceso que se inicia desde la concepción y dura toda la vida. Existe una serie de cambios fisiológicos que llevan a una disminución progresiva de la eficacia en el funcionamiento de los distintos órganos, produciéndose asimismo, un enlentecimiento de las respuestas a los estímulos externos.

Sobre los procesos sociales:

Siguiendo a Thomae, la vejez puede ser analizada a la luz de la cultura que la produce como un "destino social", condicionado por las características de la sociedad. Por esto mismo, el Proyecto de Extensión jerarquizó el trabajo en el ámbito familiar, grupal, social y comunitario.

El fin del siglo nos enfrenta a cambios cada vez más vertiginosos en el campo de la tecnología, junto a un avance sin precedentes de determinados valores ideológicos, según lo cuales, el individualismo, la competencia y el consumismo se proponen como modelo a alcanzar.

Ambas situaciones también producen cambios a nivel de la familia (acceso de la mujer al mercado laboral, multiempleo y paradojalmente, desocupación, entre otros) y por lo tanto de los modelos que tenemos para pensarla, ya que los roles son cada vez más cambiantes. Si para los adultos, los roles familiares están cada vez menos claros, en el caso de los viejos esto se agudiza, debido a la jubilación, la pérdida del poder adquisitivo, el "descubrir" repentinamente el ocio, los mensajes publicitarios de los que son objetos, la denominación de "clase pasiva", etc..

A nivel de la tecnología, es en el campo del acceso y manejo de la información donde se registra una de las transformaciones más importantes y vertiginosas. El desarrollo de los medios de comunicación, la importancia de la imagen visual junto a los nuevos paradigmas estéticos (juventud + delgadez = belleza = éxito = salud), así como los adelantos de la informática y la rapidez son los nuevos productores, de acuerdo con las conceptualizaciones de Foucault, de deseo y subjetividad.

Dentro de estas múltiples modificaciones a nivel social, es de destacar la relativización cada vez mayor que nuestra sociedad le asigna a la experiencia de vida, a la transmisión verbal de la historia y los conocimientos, lo cual implica una incidencia cada vez menor del anciano, de su rol familiar y social tradicional, y por lo tanto del lugar que ocupa.

Sobre los procesos psíquicos :

Para esbozar una primera aproximación a los procesos psíquicos, debemos hacer previamente una mención al tema del tiempo ya que, como hemos planteado en conjunto con F. Berriel, "en tanto seres que devienen, hombres y mujeres somos definidos fundamentalmente por nuestra dimensión temporal.

" No parece ser posible concebir la subjetividad humana, y lo que hemos denominado cuerpo o soma, sin aceptar la acción y la eficacia de distintas temporalidades.

" Lo que denominamos tiempo no constituye un campo unívoco, sino que admite diferentes dimensiones y velocidades coexistiendo entre sí y dando lugar a procesos complejos, dimensiones sólo separables a los efectos del análisis y la transmisión.

" Una de estas temporalidades se expresa en los procesos biológicos, (... ) que poseen una incidencia determinante y lógicas que pueden ser discriminadas en su dinámica, a pesar de su condición de inmanencia respecto a otros procesos.

" En la dimensión subjetiva se inscriben otras temporalidades pasibles de análisis " (5). De esta forma podemos pensar en un tiempo identitario, compatible, que mide entre otras cosas los años que separan a una persona de su nacimiento. O en un tiempo imaginario, subjetivo por excelencia, que es el que singulariza, otorga un sentido a la realidad, a partir de una determinada historicidad (6). También podemos pensar, siguiendo a Neugarten en un "tiempo social", que delimita determinados acontecimientos desde lo esperado socialmente. Otra posible lógica temporal podemos conceptualizarla a partir de los aportes del Psicoanálisis, que diferencia una lógica propia del sistema Percepción-Conciencia de otra singular de los procesos inconcientes. En estos últimos, la energía psíquica transita libremente por distintas cadenas asociativas, ligando representaciones de diverso origen histórico. Estos impulsos son inalterables, no inciden en ellos el paso de los años. En su interaccionar con las otras lógicas temporales, se jugará gran parte de la producción de subjetividad propia del proceso de envejecimiento.

Este interaccionar produce un continuo cambio: en el proceso de envejecimiento y en la vejez "cambian las estructuras psíquicas que dan lugar a que los impulsos tengan acceso a la conciencia; cambia el cuerpo, soporte de las descargas de dichos impulsos" y de los diferentes mensajes y discursos sociales; cambia también "la relación del viejo con el mundo".

"Dicho de otra forma, hay ciertos problemas específicos con los que el anciano se debe enfrentar. Los cambios corporales internos y externos; ciertas pérdidas respecto al lugar que ocupa en la sociedad (jubilación, vivienda, etc.); la pérdida de personas significativas y cambios en relación a las actividades posibles y proyectos de vida" (7) que en su complejidad van generando una determinada producción de subjetividad y deseo.

2.2 - Nuestro abordaje

Como podemos ver a partir de este breve esbozo teórico, el tema de la vejez, debido a su complejidad, puede ser abordado desde perspectivas teóricas, metodológicas y disciplinarias diferentes y hasta aparentemente contradictorias entre sí. Teniendo en cuenta ésto, cobra especial relevancia la explicitación sobre nuestro abordaje del campo, que es en definitiva uno de los posibles enfoques dentro del mismo.

En este sentido, recogiendo las enseñanzas de diez años de trabajo del equipo docente del S.P.V. en el campo de la vejez, en este Proyecto de extensión planteamos centrar nuestro enfoque en dos temas que consideramos centrales en la producción de subjetividad de y sobre la vejez en nuestro país: prejuicios sociales y proyecto de vida en la vejez.

Coincidimos con L. Salvarezza cuando sostiene que debido a lo complejo y relativamente nuevo del tema vejez como tal, "lo que vemos ante nuestros ojos es una sociedad que va envejeciendo y que nos va planteando interrogantes para los cuales no tenemos todavía las respuestas, ni científicas ni sociales adecuadas. Esta falta de conocimientos lleva a que, al no poder contar con los elementos indispensables para hacernos un verdadero juicio sobre qué es la vejez, necesariamente nos manejamos con prejuicios. Precisamente esto es lo que ocurre en la mayoría de la sociedad en la cual, la suma de múltiples y variados prejuicios hacia los viejos configura lo que llamamos viejismo, conducta ésta que determinará y pretenderá justificar luego, la discriminación de que son víctimas los viejos. Pero debe quedar muy claro que los viejos no son solamente víctimas sino que también, cuando jóvenes, pueden haber sido victimarios, es decir, partícipes de conductas prejuiciosas y discriminatorias. En este tema hay algo de lo que sí estamos firmemente convencidos y es que existe una relación dialéctica entre la edad como un elemento fundante de la estructura de las relaciones sociales, y al mismo tiempo como su producto" (8).

En relación al otro gran tema planteado, el del proyecto vital en la vejez, estamos convencidos de la importancia que tiene a partir de la creencia generalizada socialmente de su imposibilidad, debido a la doble asociación prejuiciosa que se hace del significante viejo: con enfermedad por un lado y con muerte por otro.

Como ya hemos planteado junto al F. Berriel y M. Lladó: " Una primera puntualización a la vez sencilla y fundamental: es necesario discriminar claramente el proyecto de vida de la idea de plan. Creemos que es la asimilación de un término al otro lo que hace creer a muchos estudiosos de la vejez que un proyecto de vida es imposible o al menos sólo remisible a plazos muy cortos en la ancianidad.

" Preferimos vincular esto del proyecto vital, si se nos permite cierto desliz existencialista, al problema del sentido de la vida para el sujeto.

" Las instituciones y los diversos discursos sociales son originales invenciones de los hombres, y también sus condiciones de existencia; sin embargo una vez creadas, aparecen para los hombres como dadas. Similar proceso sufre la evolución del proyecto de vida: es creado por el sujeto como clave de proyección y autonomía, fruto de las condiciones sociales de posibilidad, producto de lo que P. Aulagnier denomina `violencia secundaria', movimiento de sujetación, libertad y celda. El proyecto también, si no surge la oportunidad de la ruptura, aparecerá para el sujeto como dado.

"El desafío es en general igual en todas las edades: al decir de C. Castoriadis, hacer posible `el devenir de una subjetividad reflexiva, capaz de deliberación y de voluntad'.

" En definitiva consiste en aceptar que `la vida contiene e implica la precariedad del sentido en continuo suspenso, la precariedad de los objetos investidos, la precariedad de las actividades investidas y del sentido de que las hemos dotado'. El desafío es, para comprender el tema del proyecto en la vejez, la aceptación de la precariedad de todos los proyectos en todas las edades.

" ( ...) En el viejo el único proyecto posible es el proyecto autónomo. El problema del proyecto vital en la vejez, nos enfrenta al viejo problema de la autonomía" (9)

2.3 - Otros referentes teóricos

Otros de nuestros principales referentes teóricos sobre el tema de la vejez, provienen de distintos campos:

De la Psicogeriatría y Gerontología tomamos los desarrollos de Salvarezza respecto a la conceptualización de Butler (1973) sobre "ageism", traducido al castellano como viejismo, así como sus planteos respecto a la mediana edad.

Del Psicoanálisis también tomamos algunos referentes importantes de nuestro trabajo, como el concepto de inconciente, determinismo y sexualidad.

La Psicología Social del Río de la Plata nos da un referente teórico metodológico solvente a la hora de pensar los colectivos y los grupos, incluido el familiar, a partir de sus desarrollos sobre familia, vínculo, emergente, ansiedades latentes, teoría de las tres D, salud, etc.. La Psicología Crítico alternativa de J. C. Carrasco nos aporta varios elementos para pensar la intervención. Junto a éstos, la Psicología Comunitaria nos aporta sólidos elementos conceptuales sobre participación, construcción de demanda, comunidad, etc..

De la corriente institucionalista francesa tomaremos también algunas conceptualizaciones tales como organización, institución y analizador entre otros. El esquizoanálisis también nos aporta sólidos elementos conceptuales para pensar la producción de subjetividad y deseo dentro de un entramado histórico social. Lo mismo pasa con Castoriadis y sus desarrollos sobre imaginario social. Respecto al tema educación popular, nos basaremos en algunos de los conceptos y principios de Paulo Freire respecto al tema. También utilizaremos las conceptualizaciones sobre Salud de L. Weinstein.

3 - Metodología

A partir de nuestra concepción sobre la vejez y el proceso de envejecimiento, de acuerdo a los referentes teóricos explicitados anteriormente, como metodología general se jerarquizó la investigación acción. Esta metodología nos aproxima a los principios extensionistas que nos interesa impulsar, más cerca de la investigación y de los aportes de ésta a la comunidad y viceversa, que del asistencialismo.

Tal como concebimos el trabajo de campo, esta opción metodológica tiene validez sólo si no se la piensa en forma unidireccional. En este sentido consideramos fundamental incorporar al "saber científico" el "saber popular", respetando y retroalimentándonos de las singularidades de las distintas comunidades.

Para alcanzar lo anterior, es indispensable desarrollar dos acciones:

A ) Intercambio y complementariedad entre las distintas disciplinas que puedan abordar la temática de la vejez, jerarquizando el contacto con los profesionales que están insertos en las organizaciones sociales, así como la necesaria coordinación sectorial (institucional y comunitaria) que facilite la interacción de la Universidad con el medio y la apropiación de la propuesta por parte de los diferentes actores comunitarios.

B ) Evaluación permanente del proceso que permita detectar precozmente, los cambios a introducir en el trabajo, a partir de los nuevos pedidos y demandas que se vayan generando. Para ello se diseñó un formulario de evaluación cualitativa y cuantitativa, donde registramos datos relevantes en relación a los objetivos planteados.

Como gran parte de nuestra propuesta apunta a desarrollar un proceso de capacitación - investigación, otro concepto importante que manejamos es el de educación permanente, como proceso de capacitación y reflexión continua sobre la multiplicidad de aspectos posibles de ser desplegados ante una determinada situación.

Esta característica permite trabajar distintos campos que abarcan la problemática del crecimiento personal, de un proyecto de vida, de la autonomía, la autoestima, la valoración de lo que el anciano sabe y de las posibilidades de adaptación a un medio altamente cambiante.

A partir de una metodología de talleres y/o charlas, y a partir de temas que oficiaron de "disparadores", se trató de lograr una discusión y reconocimiento de los principales prejuicios de los cuales los viejos son objeto y sujetos a la vez. Se intentó atender el presente del individuo, articulándolo con un futuro, a partir del reconocimiento de determinados cambios, a sus características, limitaciones y virtudes.

Estas actividades se organizaron e instrumentaron con los propios destinatarios (grupos de 3ra. edad, etc.), y con los distintos equipos técnicos insertos en esa comunidad (profesionales, agentes comunitarios, etc.), como forma de lograr la retroalimentación que señalábamos más arriba y que fue fundamental para cumplir con los objetivos del Proyecto.

En resumen, esta actividad de extensión universitaria intentó ser un aporte para poner en la opinión pública el tema de la vejez en nuestro país, tratando de combatir algunos de los prejuicios más frecuentes de la población en general, y de los propios viejos en particular, haciendo hincapié en las potencialidades de estos últimos como colectivo y en su singularidad.

Apuntó en definitiva a mostrar una posible línea de trabajo que permita comenzar a lograr la adaptación activa del adulto mayor y, en este sentido, adecuarse y adecuar al entorno social.

4 - Actividades

Las actividades de extensión se articularon en distintos programas:

4.1 - Fortalecimiento de agrupaciones de Adultos Mayores

Los grupos organizados de Adultos Mayores son un ámbito privilegiado para fomentar acciones coherentes con los objetivos del Proyecto. Cualquier política de estado en el área de la salud o social debería tenerlos en cuenta para aprovechar el potencial de recursos humanos pasibles de ser desplegados a partir de estos colectivos. Para ello es fundamental el intercambio de estos agrupamientos con el resto de la comunidad en forma intergeneracional y solidaria. Si bien es importante el mantenimiento de actividades propias de los ancianos y el intercambio entre sus pares, se deberá evitar el riesgo de fomentar el desarrollo de grupos "cerrados en sí mismo" que reproduzcan, de manera iatrogénica, los prejuicios sociales respecto a la vejez. Consideramos los recursos técnicos como simples facilitadores de las capacidades propias de estos agrupamientos, por lo que nuestro accionar profesional se centró básicamente en el fomento de estas potencialidades, apuntando a un desarrollo grupal solidario y en intercambios con la comunidad.

De esta forma, y con el apoyo de la Intendencia Municipal de Montevideo (I.M.M.), mediante una primer gestión realizada en conjunto con técnicos este Municipio, se definieron seis grupos a los cuales se prioriza apoyarlos técnicamente. De esta gestión, y luego de tener una serie de encuentros diagnósticos con los grupos, implementamos 6 Talleres descentralizados con Grupos de Adultos Mayores Organizados de Montevideo. Cada Taller se desarrolló en períodos que oscilaron entre 6 y 10 meses con una frecuencia de una reunión semanal de una hora y media de duración.

Además de los objetivos específicos de acuerdo a la singularidad de cada lugar de intervención, los Talleres agrupados en este punto tuvieron como objetivos comunes:

- Potenciar la capacidad de participación y gestión de los A. M. a través de sus agrupamientos.

- Fortalecer estos agrupamientos y su incidencia en la mejora de la calidad de vida, colaborando al desarrollo de capacidades de crítica y autocrítica, tanto singular como colectivamente.

- A partir del reconocimiento de sus potencialidades, apoyar la apertura de estos grupos hacia un trabajo comunitario, solidario y participativo. Fomentar el reforzamiento o construcción de una red social.

Coherente con esto último, planteamos una metodología de Talleres, como lugar donde construir y amalgamar diferentes conocimientos y saberes tanto "populares" como "científicos". Como plantea Dora García "el Taller se constituye una experiencia social en la medida que los participantes interactúan entre sí en torno a una tarea específica. (...) Participa del grupo para vivir un proceso colectivo de conocimientos tendiente a la comprensión global de la realidad". "Podemos definir el Taller, como tiempo - espacio para la vivencia, la reflexión y la conceptualización" (10), como un lugar de aprendizaje singular y colectivo donde articular el pensamiento, la acción y el afecto.

De esta forma, en tres de los Talleres se trabajaron diferentes temas que fueron emergiendo en los grupos, como por ejemplo: la organización y funcionamiento de éstos (roles, liderazgos); comunicación e interacción grupal e intergeneracional; prejuicios; vivencias de cada uno con respecto al proceso de envejecimiento; autogestión grupal, relaciones familiares, el rol del adulto mayor en la familia y en la sociedad.

En otro de los grupos se trabajó sobre la reconstrucción de historias individuales y colectivas de ellos mismos, con especial énfasis en aspectos corporales. Se empleó la técnica de Historia de Vida Grupal. La consigna fue que se relataran las historias de vida de los participantes para construir desde lo singular la historia grupal. Este material se está recopilando para realizar una publicación del grupo.

En el quinto colectivo se trabajó en una clase de "gimnasia" para A. M.. Este trabajo, en conjunto con el Profesor de E. Física (11) tuvo como objetivo específico integrar al movimiento y a los ejercicios corporales una serie de aspectos relativos a los afectos y los vínculos puestos en juego a partir de ese espacio articulando esto con la vivencia singular y colectiva de "ser viejo".

En el grupo restante, a partir de su pedido específico, organizamos una serie de Talleres con técnicas psicológico - corporales. En estos dos últimos grupos, el empleo de estas técnicas ha permitido trabajar diferentes aspectos referidos al cuerpo de los ancianos y lo esperado socialmente de este grupo etario. Se abordó específicamente el tema prejuicios y depositaciones sociales de las cuales el viejo es objeto y transmisor, y las depositaciones que los diferentes discursos sociales producen en el cuerpo de los ancianos, y como esto va generando un determinada producción de subjetividad ("un modo de ser y sentirse viejo").

Todas estas actividades fueron coordinadas por estudiantes pasantes por el S.P.V., supervisados por el equipo docente.

4.2 - Talleres de Participación Comunitaria

Tienen como antecedente un curso de capacitación en gestión grupal para A. M. realizado en el año 1997, en conjunto con la I.M.M.. De la evaluación del impacto de este curso definimos generar un espacio central de apoyo y capacitación a las agrupaciones de A. M., para pensarse a sí mismo como colectivo y en relación a su comunidad.

En conjunto con la I.M.M. realizamos una convocatoria abierta a los grupos de A. M. de Montevideo. Se convoca hasta cuatro participantes por agrupación, de los cuales dos de ellos no deben ser directivos. Responden a esta convocatoria 14 grupos.

El objetivo de este trabajo es, al igual que en los grupos organizados, potenciar y fomentar la capacidad de autogestión y participación de los A. M. y sus agrupamientos en el nivel comunitario, apoyando sus capacidades y recursos para delimitar y abordar problemáticas propias. Se comienza a trabajar a partir de la identificación, por parte de los participantes, de las necesidades de sus respectivos colectivos y niveles de propuesta para abordarlas. Simultáneamente comenzamos a discutir en el Taller una serie de conceptualizaciones claves para el trabajo, como por ejemplo el concepto de participación, de comunidad, de necesidad, de solidaridad, etc.

Esta discusión es llevada a los grupos generando un efecto de retroalimentación y multiplicador. Los diferentes participantes actúan como articuladores entre el espacio del Taller y sus respectivas agrupaciones, promoviendo una movilidad permanente entre estos dos espacios. A partir de las necesidades identificadas tanto singulares como colectivas, cada grupo trabajará sobre las acciones pertinentes que puedan tomar para abordarlas. Cada colectivo planifica sus objetivos, identifica la logística con que cuenta y planifica posibles acciones.

El respaldo técnico aquí tiene dos niveles: 1 - la coordinación del Taller, donde se implementarán diferentes dinámicas tendiente a la capacitación y problematización de las propuestas de cada grupo, y 2 - trabajo directo con cada grupo, como forma de un conocimiento "a terreno" y de apoyo metodológico a la tarea.

Este trabajo continúa en la actualidad, estando implementándose el segundo nivel. Es coordinado por un equipo de estudiantes y docentes del S.P.V.

4.3 - Talleres intergeneracionales

Este trabajo que comienza en 1995, tiene objetivos de investigación y sensibilización con niños y abuelos de tres escuelas de Montevideo. Se enmarca dentro de una estrategia de trabajo en atención primaria en salud, jerarquizando el nivel preventivo y de promoción. Nos interesa comenzar a conocer como se va construyendo y trasmitiendo un determinado discurso social que crea una imagen desvalorizada del viejo, asociando frecuentemente vejez a enfermedad, a pasividad, a muerte. La intervención apunta a valorizar la imagen del viejo en otras edades, mostrando al proceso de envejecimiento como propio y natural en la especie, no ajeno al sentir de cualquier edad. Se trabaja sobre la base que los niños de hoy serán los viejos del mañana, y que de acuerdo a como perciban actualmente a los ancianos y la postura que adopten frente a ellos, se va a determinar en gran medida su propia forma de "ser viejos".

Partiendo de la hipótesis que la palabra viejo condensa gran parte de los prejuicios negativos sobre la vejez, y que en contrapartida, la palabra abuelo remite a los aspectos positivos (en muchos casos también prejuiciosos), comenzamos a realizar una serie de Talleres con niños de 9 a 12 años donde, a partir de las palabras viejo y abuelo, se realiza una lluvia de ideas.

En los diferentes grupos se confirmaron nuestras hipótesis iniciales, apareciendo frente a la palabra viejo, una concepción negativa, muy centrada en los aspectos biológicos (arrugas, bastón, lentes, pelado, encorvado, etc.). En varios casos, ser viejo estaba también asociado a "locura". En el otro extremo, la palabra abuelo aparece cargada mayoritariamente con aspectos positivos. Así, el abuelo es el que cuenta historias, el que los cuida, los lleva de paseo, etc.. Lo interesante de este trabajo era cuando se enfrentaban a ambas producciones, pudiendo visualizar que quien era "un viejo" para algunos, era el abuelo de otros y viceversa. A partir de estas constataciones se podía comenzar a trabajar sobre los diferentes aspectos de la vejez, como algo no ajeno. Para ello se aplicaron diferentes técnicas lúdico - expresivas, tales como dramatizaciones (por ejemplo una reunión de ellos como ex alumnos en el año 2050), cuentos y su dramatización o discusión, collage, etc. Posteriormente esta producción se trabajaba con los maestros y con los abuelos de los niños, realizándose al final una reunión en conjunto.

Si bien estas intervenciones fueron evaluadas de forma muy positiva por los diferentes participantes, con el correr del tiempo comenzamos a visualizar sus limitaciones. Por un lado, al no estar integradas a un programa general que permitiera el seguimiento más allá de la escuela (por ejemplo en secundaria), quedaban como experiencias puntuales, válidas en sí mismas, pero con escaso efecto multiplicador. Por otro, el encuentro con los abuelos pasaba a ser un fin en si mismo, lo cual le quitaba también el efecto multiplicador y de continuidad. Este efecto se podría lograr a partir de darle un nuevo objetivo y sentido a estas reuniones. De esta forma comenzamos a producir un cambio en el programa. Los objetivos iniciales los ampliamos en sus aspectos de intervención, planteándonos fomentar en ésta un trabajo que apunte a la participación y apoyo comunitario que permita darle un nuevo sentido a la tarea, potenciando el aporte de los abuelos.

De esta forma nos planteamos realizar un fortalecimiento de la red social del adulto mayor y a la vez contribuir al proyecto escolar en su inserción barrial, estableciendo un programa de apoyo intergeneracional que atienda las necesidades de escolares y adultos mayores.

De esta forma, en el segundo semestre de 1998 realizamos una experiencia piloto en una de las escuelas que está inserta en un conjunto cooperativo de viviendas. Aquí los niños realizan un relevamiento "puerta a puerta" de los ancianos que viven en la cooperativa. A partir de esta experiencia realizamos una reformulación en la metodología de intervención.

En el presente año comenzamos convocando a los adultos mayores de las zonas de influencia de las escuelas (no sólo a los abuelos de los escolares) para crear un grupo de apoyo a ésta. Para ello realizamos un curso previo de capacitación de estos A.M. para comenzar este trabajo.

También se realizan con los niños de las escuelas talleres de sensibilización respecto a la actividad a realizarse con el adulto mayor. Finalmente se i9nstrumentan una serie de talleres en conjunto (niños y A.M.), planificando el trabajo a realizar. A modo de ejemplo, en una de las escuelas se identifica como un problema la falta de señalización barrial, por lo cual se instrumentan una serie de jornadas de trabajo conjunto entre los niños y los ancianos para acondicionar la señalización.

Actualmente este trabajo continua desarrollándose, siendo nuestra aspiración constituir un grupo de apoyo estable a la escuela, que se regule de manera autogestiva. Por el momento los resultados son alentadores. Esta actividad está siendo coordinada por un equipo de docentes y estudiantes pasantes por el S.P.V., con el apoyo de las directoras y maestras de las escuelas.

4.4 - Talleres de Experimentación Plástica.

Teniendo en cuenta la actual importancia de los mensajes visuales y del trabajo con la imagen, partimos de la hipótesis de que cualquier programa de difusión y sensibilización masiva sobre el tema vejez debe contemplar este aspecto. Articulando esto con el objetivo del Proyecto de Extensión de impulsar "la gestión y participación de los grupos de Adultos Mayores en su implementación y desarrollo", partimos de la base que las imágenes de esta propuesta de difusión y sensibilización debían ser creadas por los propios A.M.. En definitiva que ellos debían ser los que definieran el mensaje visual a trasmitir al resto de la sociedad.

Es así que, con la consigna de generar una serie de imágenes plásticas relativas a la situación y vivencia de los ancianos en nuestro país para ser trasmitidas a la sociedad por medio de afiches y murales, se integraron tres Talleres de Experimentación Plástica para A. M.. Estos talleres funcionaron en tres zonas de Montevideo, con una frecuencia de dos horas semanales, de noviembre de 1998 a junio de 1999. Estuvieron coordinados por docentes del Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes y del S.P.V..

Fue un espacio creativo dirigido a Adultos Mayores, en donde los participantes accedieron a una formación básica que les permitió producir plásticamente a la vez que problematizar su condición de viejos en nuestra sociedad. Como resultado de estos talleres se diseñaron tres tipos de afiches que sintetizan la producción colectiva de cada uno de ellos, tomando temáticamente elementos relacionados al año internacional de las personas de edad. Estos afiches, que dicen en su encabezado "Año internacional del adulto mayor. Color, diversidad y movimiento" se imprimieron y distribuyeron en todo el país con el apoyo de la I.M.M. y de los grupos de A.M.. Con el diseño de cada uno de estos afiches los A.M. realizaron tres murales móviles (dos de dos por dos metros y el tercero de cuatro por dos metros) que se colocaron en la zona donde funcionó cada taller. Para fines de setiembre del presente año está planificada una muestra con todas las producciones plásticas de los participantes.

4.5 - Talleres de estimulación de la memoria.

Para presentar este programa, tal vez sea necesario realizar algunas puntualizaciones previas. ¿Por qué incluir un programa de estimulación de memoria en un Proyecto de extensión que apunta a la sensibilización y difusión sobre los aspectos saludables de la vejez? Esta actividad ¿no se debería considerar más próxima a un trabajo clínico - asistencial?. Tratando de responder estas preguntas, decidimos finalmente incluir este programa dentro de las actividades del Proyecto de Extensión, fundamentado en:

- De acuerdo a nuestra experiencia en esta área hemos podido observar que generalmente, y de no mediar una patología de base, en el tema memoria existe una fuerte carga de prejuicios y depositaciones sociales, pues esta naturalizado socialmente que vejez es sinónimo de pérdida de memoria, paso previo a deterioros mayores.

- Sin embargo, cuando se comienza a trabajar el tema memoria con la modalidad de Taller (repetimos: estamos hablando de A.M. autoválidos, donde no existe una patología de base como depresión o demencia), se puede observar que los aspectos socializadores, vinculares y afectivos desplegados en un proceso grupal, son tanto o más importantes en la estimulación de la memoria, como las técnicas cognoscitivas en sí.

- Por lo general un efecto de los procesos socializadores y vinculares puestos en juego en el trabajo grupal es la apertura de las personas a otras instancias participativas y grupales.

De acuerdo a lo anterior, abordamos este trabajo de forma tal que junto a la aplicación de técnicas específicas, los Talleres fueran, tal cual lo definimos en los objetivos del Proyecto, un "ámbito de trabajo donde los viejos puedan reflexionar y apropiarse de su importancia como colectivo en general".

De acuerdo con esto, se define el siguiente dispositivo de trabajo:

A todos los participantes se les realizará una entrevista previa, donde además de una anamnesis se realizará un despistaje de patologías de base. Para ello se utilizarán las siguientes técnicas: Entrevista Psicológica, M.M.E. (Folstein), el cuestionario de quejas mnésicas y la escala de ansiedad y depresión geriátrica.

A partir de aquí se instrumentan los Talleres con quienes estén en condiciones de integrarlos. Aquella persona que presente una patología que dificulte su participación en el Taller, es derivada ya sea a atención psicológica dentro del S.P.V., o a otro Servicio Universitario (Geriatría o Neurología por ejemplo), o en forma combinada.

Dentro de este programa realizamos en 1998 cinco Talleres centralizados para A.M. de diferentes lugares de Montevideo (3 en la I.M.M.; 2 en la Facultad de Psicología), y dos descentralizados en grupos de A.M.; En 1999 se instrumentan tres talleres más.

Cada Taller insumió entre 8 y 10 sesiones. Participaron de 5 a 8 integrantes por grupo, con una frecuencia semanal de 1,30 hora de duración. Cada Taller fue coordinado por estudiantes pasantes por el S.P.V., siendo supervisados por los docentes.

A partir de la experiencia podemos hoy afirmar no sólo la pertinencia de haber incluido esta actividad dentro del Proyecto de Extensión, sino que además fue una de las actividades mejor evaluadas y de mayor impacto cualitativo. A partir de muchas de las interrogantes que se fueron desplegando en este trabajo, actualmente se está elaborando desde el S.P.V. un Proyecto de investigación que permita abordarlas específicamente.

4.6 - Otras actividades de difusión

Como parte importante de este Proyecto, se realizó una campaña de difusión de temas relativos al proceso de envejecimiento y la vejez en los medios de prensa masivos (entrevistas, reportajes, debates, etc.). También, de acuerdo con el planteo de L. Salvarezza sobre que muchos profesionales tienen conductas prejuiciosas con los viejos, instrumentamos una serie de conferencias y mesas redondas a nivel nacional, dirigidas al ámbito académico y profesional. También a nivel nacional se realizaron una serie de charlas informativas dirigidas a grupos de A.M. organizados y a la población en general. La mayoría de estas actividades fueron organizadas y difundidas por estos grupos.

4.7 - Actividades de enseñanza

Como veíamos en el punto anterior, si uno pretende abordar el tema prejuicios en la vejez y promover en su lugar fomentar conocimiento científico, los propios profesionales somos una de las poblaciones objetivos a trabajar. De acuerdo con esto, dentro del marco de este Proyecto, desde el equipo docente del S.P.V. diseñamos y comenzamos a dictar el curso para graduados "Actualizaciones en Gerontología". Está dirigido a graduados universitarios que se desempeñan en el campo gerontológico o que pretenden comenzar a formarse en el tema. Este curso (de 95 horas de clase), está organizado en conjunto con la Unidad de Formación Permanente para Graduados de la Facultad de Psicología. Los estudiantes para aprobar deberán realizar una investigación en el tema, con lo cual aspiramos a impulsar la producción de conocimiento científico en este campo.

Otro de los aspectos importantes del Proyecto ha sido el permitirnos trabajar e introducir en el tema a más de 80 estudiantes avanzados de grado, futuros psicólogos.

4.8 - Actividades de investigación

Como planteábamos en el capítulo de marco teórico, concebimos la actividad de extensión universitaria articulada con la enseñanza y la investigación. Comparto totalmente el planteo de J. C. Carrasco cuando sostiene que "una docencia desprovista de los aportes de la investigación y de los datos obtenidos de una práctica concreta, está condenada invariablemente a transformarse en un mero discurso, en una simple retórica vacía de contenido...la investigación sin los aportes de una realidad interrogada por una práctica social corre el riesgo de ser un disparo al aire. A su vez una extensión que no implique una actitud y una práctica de investigación, puede transformarse en una acción meramente empírica, o en el peor de los casos, en la aplicación de un modelo teórico extrapolado a una realidad que nada tiene que ver con él" (12).

Las actividades desarrolladas en el Proyecto han aportado una serie de insumos importantes para dos investigaciones que actualmente se están desarrollando en el S.P.V.: "envejecimiento, cuerpo y subjetividad" y la tesis de Postgrado del docente F. Berriel sobre vejez y género. Además se está trabajando respecto a dos líneas investigativas: estimulación de memoria en ancianos y percepciones de la vejez en otros grupos etarios.

5 - Algunas reflexiones finales ...

Posiblemente quien haya seguido este trabajo hasta aquí se esté preguntando ¿y ahora qué?.

El objetivo de presentar este trabajo ha sido el de difundir una experiencia de extensión universitaria en el campo de la Gerontología y presentarla desde los fundamentos teóricos y metodológicos que articulan y dan sentido a ese accionar. La mayoría de los programas iniciados en el marco del Proyecto de Extensión aun no han finalizado, por lo que sería muy apresurado hablar de conclusiones definitivas. Prefiero manejarme con la idea de una actividad en movimiento que continua desarrollándose y a partir de la cual podemos pensar algunas líneas de acción a seguir.

Una de ellas parece plantear la necesidad y pertinencia de generar campañas de difusión y sensibilización intergeneracional que apunten a romper los estereotipos sociales sobre la vejez. Para favorecer este objetivo se debe incorporar un doble recurso metodológico: 1) Participación y 2) dar un sentido y obtener un producto de la actividad.

Por lo tanto los estereotipos sociales deben ser también trabajados con los propios ancianos y adultos, en acciones que puedan re - descubrir y fomentar las capacidades y posibilidades de aportes y de recursos humanos de los A. M.. Estas campañas tienen mayor efectividad cuándo participan los ancianos en su instrumentación y desarrollo, a partir de un trabajo que tenga un sentido en sí mismo, que lleve a la obtención y apropiación de un determinado producto. Un ejemplo de estos productos es el trabajo comunitario realizado desde los Talleres Intergeneracionales que producen acciones y efectos concretos en la ecología barrial (en este caso, arreglo de la señalización como primer producto). Otro lo constituye el diseño y elaboración de los afiches y murales de difusión realizado en los Talleres de Experimentación Plástica. O las acciones que se puedan instrumentar desde los Talleres de Participación Comunitaria para abordar las necesidades de los colectivos de A.M. respecto a su entorno.

A partir de lo anterior quedan planteadas algunas posibles líneas de abordaje de la problemáticas de los A.M. que permitan generar un efecto multiplicador, como forma de aprovechar al máximo los recursos con que contemos. Como ya se ha visto, una de ellas tiene que ver con la participación productiva de los ancianos respecto a su comunidad , en un trabajo que debe ser fundamentalmente intergeneracional. Para apoyar esto, los grupos organizados de A.M. pueden ser un lugar muy fermental y de mucho potencial. Coherente con ésto, otra posible línea de acción tiene que ver con el fortalecimiento de los grupos. Este fortalecimiento debería jerarquizar el desarrollo y apertura de estas agrupaciones hacia la comunidad, combatiendo los posibles "efectos iatrogénicos" de grupos cerrados en sí mismos (los "grupos islas" al decir de Ana María Fernández). El papel técnico aquí debe ser básicamente de "facilitador" y sostén de las acciones que deben emprender los propios ancianos. Para ello se debe contar con profesionales y técnicos capacitados para abordar estas problemáticas, por lo que otra línea de acción tiene que ver con la formación de profesionales con sólidos conocimientos de la vejez como etapa evolutiva, y en contacto u conocimiento directo con la comunidad.

Ya finalizando este trabajo, posiblemente queden algunas interrogantes abiertas: unas porque exceden los fines de este artículo; otras por ser preguntas que recién se están comenzando a formular. Dentro de las primeras, tal vez se encuentre la necesidad de un mayor despliegue de los conceptos manejados en el marco teórico respecto a la intervención. Por ejemplo de que modo se conjugan las diferentes temporalidades planteadas desde lo singular con un trabajo colectivo; o cómo se articula el lugar actual del anciano en la sociedad con su proyecto vital y autónomo y la relación de ello con el imaginario social sobre la vejez.

Dentro de las segundas interrogantes se encuentran algunas respecto a cómo articular los planteos aquí esbozados en acciones coherentes y multiplicadoras. Dicho de otra forma: cómo lograr generar políticas de prevención y promoción de salud, fomentando, al decir de Weinstein (13), las diferentes dimensiones de la salud (capacidad vital, participación, creatividad, dimensión crítica y autocrítica, entre otras); ¿Cómo promover este tipo de acciones dentro de un sistema sanitario que se basa en una concepción biomédica del proceso de envejecimiento y que, en última instancia, termina abordando el tema salud desde la enfermedad y lo social desde el asistencialismo?. ¿Cómo se puede fomentar un trabajo basado en la solidaridad y participación dentro de un sistema social que apunta a la exclusión?. ¿Es posible generar políticas de estado en este sentido?.

Tal vez más que esperar respuestas desde lo macro a estas interrogantes haya que comenzar a responderlas con acciones desde lo micro. Este trabajo de extensión universitaria ha intentado ser un aporte en ese difícil pero apasionante camino.

Montevideo, fines del invierno de 1999.-

Notas

(1) Datos extraídos de: O.P.S. (1998) "Envejecimiento en las Américas. Proyecciones para el siglo 21".

(2) Ministerio de Salud Pública (1994).Programas prioritarios de Salud. Montevideo. Tomado de: Leopold, L.(1999). Formación profesional. El caso de la Gerontología. Montevideo: Multiplicidades, pág. 23.

(3) Son autores y responsables de este Proyecto de extensión los docentes del S.P.V. Fernando Berriel, Luis Leopold, Mónica Lladó y Robert Pérez. Su coordinación general operativa estuvo a cargo del autor del presente trabajo. En la implementación del Proyecto de extensión trabajaron también las docentes del S.P.V. Rita Amaral, Mónica Baladón y Solange Binder; el docente del Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes Carlos Seveso, y los becarios Ana Salvat, Pablo Da Silva, John Thompson y Jaime Tobella. La tarea administrativa estuvo a cargo de la Becaria Gabriela Gadea.

(4) Si bien la responsabilidad plena de este trabajo es del autor, es necesario explicitar que en este capítulo y el siguiente (metodología), la mayoría de los conceptos fueron elaborados en conjunto con los docentes del S.P.V. Psic. Fernando Berriel, Psic. Luis Leopold y Psic. Mónica Lladó, en diferentes momentos y fundamentalmente para el Marco Teórico del Proyecto de Extensión. De este último transcribo varios pasajes pues dan cuenta, en gran medida, de nuestra experiencia y conceptualización colectiva sobre el tema.

(5) Berriel, F., Pérez, R. (1996) Cuerpo y sexualidad en la vejez. De temporalidad y disciplinamiento. En: Facultad de Psicología (1998) IV Jornadas de Psicología Universitaria. Montevideo: Tack, pág. 51.

(6) Para una ampliación de este punto se puede consultar en el anterior número de esta revista electrónica mi artículo Tiempos en el Tiempo. Notas sobre el proceso de envejecimiento, la temporalidad y el cuerpo.

(7) Berriel, F., Leopold, L., Lladó, M., Pérez, R.(1993) Proyecto de Servicio de Psicología de la Vejez. Montevideo : Facultad de Psicología, 1993, pág. 15.

(8) Salvarezza, L.(1995) El Fantasma de la Vejez. Bs. As. : Tekné, pág. 8.

(9) Berriel, F., Lladó, M., Pérez, R. (1995) Por los viejos tiempos. Reflexiones desde la práctica psicológica en el campo de la vejez . En Revista electrónica Tiempo Nº 1: http://psiconet.com/tiempo

(10) García, Dora (1997) El grupo. Métodos y técnicas participativas. Bs. As.: Espacio, págs.20 - 21.

(11) Prof. Daniel Dibarrat

(12)  Carrasco, J. C.: Extensión, idea perenne y renovada. Tomado de: CASTRO, S. Proyecto del Area de Psicología Social del IPUR. Universidad de la República, IPUR, 1990, pág. 1.

(13) Weinstein, L. (1978). Salud y Autogestión. Montevideo: Nordan, edición de 1989.

 

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