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Número 19 - Diciembre 2006

Curso de vida y creatividad

Mirta Lidia Sanchez
mlsanche@uolsinectis.com.ar

El paso del tiempo suele ser por lo general una experiencia dolorosa para quien advierte que está envejeciendo y le invita a reflexionar sobre cómo ha de vivir lo que le queda. La creatividad, la capacidad de aprender no se pierden con los años y si se las desarrolla, pueden ser vías de acceso para un envejecimiento saludable. En este artículo se incluirán algunos ejemplos de personas longevas que tuvieron o tienen una destacada actividad productiva en la vejez en distintos ámbitos: filosofía, ciencia, política, religión y artes en general que contradicen conceptualizaciones negativas sobre la vejez.

El curso de la vida es modelado por valores, creencias y representaciones presentes en un determinado contexto histórico-social y contribuyen a definir lo esperable para cada etapa de la vida. La expresión "curso de vida" (life course) es un concepto sociológico, pero también es un paradigma científico multidisciplinario que estudia el desarrollo de la vida humana en su extensión temporal y en su marco socio-histórico (Elder,1998). Este enfoque en lugar de pensar la vida dividida en etapas, utiliza la comparación de la misma con un curso, trayecto o camino. Involucra la idea de proceso continuo, de cambio y transformación a la que está sometido el ser humano, donde sus acciones en parte están determinadas por circunstancias externas y en parte por elecciones y decisiones personales. Desde esta perspectiva son objetados los patrones estandarizados e institucionalizados sobre lo esperable en las diferentes edades, o etapas, ya que dan lugar a generalizaciones produciendo estereotipos que estrechan la mirada social y limitan a los sujetos. En el caso de los viejos por ejemplo lo legitimado ha sido ubicarlos casi exclusivamente en el rol familiar de abuelos/as.

La relación entre lo sociocultural y su influencia en el desarrollo de la vida humana permite una interpretación dialéctica del envejecer. El "imaginario social" (Castoriadis, 1975) que cada sociedad elabora, tiene efectos en el obrar cotidiano de los sujetos, en los deseos, temores, esperanzas, en las formas de percibirse y percibir a los demás.

La sociedad industrial provocó una transformación profunda en el mundo del trabajo y también en el "curso de vida" que pasó a ordenarse en torno a las exigencias del capitalismo. La vida, sobre todo la referida a los varones, quedó dividida en tres etapas: formación, trabajo y jubilación. Se privilegia de esta manera la idea de tiempo de "vida útil", que iguala al ser humano con la máquina, reduciendo por lo tanto el sentido de la vida a lo aprovechable o rentable. Como consecuencia el retiro del trabajo para muchas personas se transforma en sinónimo de culminación de su vida, de ese modo la vejez es significada como no-vida, pasividad e inutilidad.

A partir de la pubertad las personas comienzan a tener conciencia de sus modificaciones y cambios, como dice Aulagnier (1984) es el encuentro con el paso del tiempo y de lo que de nosotros lleva.

Para quienes advierten que están envejeciendo, ese encuentro suele ser, una experiencia dolorosa ya que se enfrentan con el límite que tiene el tiempo de la vida.

Para referirse al tiempo los griegos utilizaban dos nociones diferentes a) como fuerza de vida, época de la vida, o duración de la vida individual, vida, destino y b) como duración del tiempo, eternidad, totalidad del tiempo.

Heidegger (1927) proponía la "temporalidad" como característica del ser, ya que éste solo se concibe existiendo en el tiempo, situado en una perspectiva histórica que incluye pasado, presente y futuro. Cuando se vive en la inmediatez el pasado no puede ser resignificado, ni tampoco es posible proyectar el futuro, aunque en la vejez esté acotado. El ser humano existe "siendo en el tiempo", pero fundamentalmente como anticipación de lo que podrá ser. La existencia conlleva angustia y una búsqueda continúa que implica un afán por vivir pero también el temor de dejar de ser. La sociedad de consumo nos propone una variedad de objetos prometedores de felicidad como manera de desmentir nuestra incompletud y el verdadero problema de la existencia.

Subjetivamente los ancianos pueden evaluar que "la vida es muy corta", "se pasa volando", dando expresión a la experiencia de que el tiempo no se deja detener y que todavía tienen proyectos por realizar. Por el contrario hay quienes tienen la sensación de que el tiempo les sobra, "que no pasa más", "que hay que matar el tiempo", teniendo la sensación de que la vida consiste en persistir, durar, permanecer. Para ellos, el tiempo sería puro devenir, un subsistir sin vitalidad. Otros viejos parecen quedar instalados nostalgiosamente en el tiempo que se fue, idealizando el pasado. Asumen creencias prejuiciosas sobre el envejecimiento donde prevalece el NO SE PUEDE tanto sea aprender, amar, iniciar actividades o cambiar de vida.

Las diferentes vivencias del paso del tiempo se articulan con la aceptación de los cambios, de las pérdidas y con el sentido que cada uno le otorga a su existencia. Si bien el proceso de envejecimiento desde el punto de vista orgánico incluye desgaste y limitaciones es posible un buen envejecer.

Hay maneras de dar un sentido positivo a la vida, algunas de ellas son el humor, la disposición a continuar aprendiendo, la creatividad que ponen en juego los deseos, las capacidades intelectuales, afectos y habilidades.

Creatividad y vejez

Se tiene la idea que la creatividad y sus producciones son características de personas con especial talento, incluso que hay una época de la vida donde se es más creativo y luego en la vejez esta capacidad disminuye.

La creatividad puede entenderse desde diferentes perspectivas: 1) se la ha considerado como una característica de la personalidad 2) como un proceso de producir una obra, 3) como una construcción social y 4) como sinónimo de una capacidad para plantear y resolver problemas de manera novedosa. Comprende hábitos, creencias, destrezas y está influenciada por el entorno social, por lo tanto no se la puede considerar como una cualidad aislada.

Entendida en un sentido amplio todas las personas pueden ser creativas, ya que es una habilidad pasible de ser desarrollada, aunque se pueden diferenciar distintos grados de creatividad. Por lo general la educación que se brinda en las escuelas deja relegados aspectos como el desarrollo de la imaginación, la afectividad y el placer por lo estético, privilegiando el desarrollo de habilidades y destrezas cognitivas.

La creatividad se ve favorecida por la imaginación, la capacidad lúdica, el sentido del humor, por una apertura a la innovación, por la pasión, el deseo de cambio, la tolerancia a la frustración, que no se pierden con los años.

Uno de los estudiosos de la creatividad es Gardner, (1995) conocido por proponer la existencia de diferentes tipos de inteligencia, quien considera que se pueden diferenciar distintos tipos y niveles de creatividad. Lo que tendrían en común cada uno de estos tipos o niveles, sería un estado de conciencia que facilita la producción de asociaciones y relaciones que permiten identificar, plantear y resolver problemas de manera novedosa.

Para pensadores orientales la creatividad comienza con una actitud de apertura y asombro frente a lo cotidiano, como también, consiste en una práctica de contactarse con lo interior prestando atención al cuerpo y sus mensajes. El taoismo, budismo, sufismo entre otras teorías y prácticas filosóficas presentan a sus "maestros o guías espirituales" como ancianos.

Desde una perspectiva psicoanalítica la creatividad se relaciona con el proceso de sublimación, que es considerado por Freud como un destino pulsional un tanto extraño ya que la pulsión sexual pone a disposición del trabajo cultural gran cantidad de energía. La libido es retirada hacia el yo y luego se reorienta hacia un fin y objeto no sexual, se llama «desexualización» a este proceso de desinvestimiento. La sublimación permite entonces el pasaje a otra satisfacción, distinta de la sexual pero «emparentada psíquicamente». Para Freud las exigencias de la civilización que el sujeto interioriza como prohibiciones e ideales, condicionan y someten a la pulsión sexual impidiendo su completa satisfacción, convirtiéndose en la fuente de diversos logros culturales.

Según Fiorini (1984) la creatividad es la movilización productiva de un sistema de dinamismos psíquicos que pulsan a la realización y a la continuación del desarrollo. Considera que la posibilidad de pensar a la creatividad como un sistema de funcionamiento especial dentro del psiquismo, cambia la perspectiva de la clínica psicológica. Para el autor crear es la capacidad para producir nuevas aplicaciones y desarrollos de las propias capacidades. Tanto paciente como terapeuta deben colocarse en una actitud de asumir la creatividad potencial que cada uno posee y desplegarla en el encuentro psicoterapéutico.

Estas consideraciones inducen a quienes trabajan con viejos a no centrar la mirada en los aspectos psicopatológicos, descuidando las tendencias hacia el crecimiento, al cambio y a la adquisición de nuevos saberes.

La obra de innumerables personas: científicos, filósofos, políticos, artistas que han continuado produciendo en la vejez desmiente la creencia del deterioro inexorable, se mencionan a continuación solo algunos creadores que llegaron a ser famosas.

Es necesario revisar prejuicios y prepararse para envejecer mejor, ya que en la actualidad se vive más tiempo. La creatividad puede proponerse también en el sentido de crear-se como persona, en ese trayecto que es la vida. La existencia no debe ser un transcurrir sino, como dice en la canción Eladia Blazquez: vivir no es permanecer…es honrar la vida.

BIBLIOGRAFÍA

Attias-Donfut, C.(1991)Générations et Âges de la vie, Paris, PUF

Aluni R; Penagos, J C. (2000) Preguntas más frecuentes sobre creatividad. En: Revista Psicología. Udad de las Américas Puebla. http//mailweb.pue.udlap.mx.

Aulagnier, P (1986) El aprendiz de historiador y el maestro brujo. Buenos Aires, Amorrortu.

Castoriadis, C (1989) La Institución imaginaria de la sociedad. Buenos Aires. Tusquets. 1ª edición 1975, Editions du Seuil.

d’Epinay Lalive (1994) La construction sociale des parcours de vie et de la vieillesse en Suisse au cours du Xxe siècle, in Séller G. (Ed.), Le poids des ans, une histoire de la vieillesse en Suisse Romande, Lausanne, SHSR et Édition d´en-bas, 127-150.

Freud, S (1986) El creador literario y el fantaseo. (1907) Tomo IX Bs. As. Amorrortu.

Pulsiones y destinos de pulsión. (1915) Tomo IVX. Bs As Amorrortu.

Fiorini, H (1984). Creatividad: dinamismos fundantes de un sistema en el psiquismo humano. En: Estructuras y abordajes en Psicoterapia. Bs. As. Mairena.

Gardner, H. (1995). Mentes Creativas. Barcelona: Paidós.

Heidegger, M (1986) El ser y el tiempo. México, Fondo de Cultura económica. 1º edición Sein und Zeit, (1927) editorial Max Niemeyer Verlag, Halle.

Hornstein, L (1988) Cura Psicoanalítica y sublimación. Bs. As. Nueva Visión.

Klein, M (1929) Situaciones de angustia reflejadas en una obra de arte y en el impulso creador. En: Contribuciones al Psicoanálisis. O. Completas T3 Bs. As. Paidós.

Winnicott, D (1985) Realidad y juego. Bs. As. Gedisa.

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