Volver a la página principal

Curso Virtual:
Educación para el envejecimiento

Clase 13:
Identidad y auto-estima en los adultos mayores
Dra. Virginia Viguera

Cuando hablamos de Envejecimiento nos referimos a un proceso de crecimiento, natural, dinámico, inexorable, estructurado en torno al tiempo y evidenciado por cambios en lo biológico, en lo psicológico y en lo social. Estos cambios tienen siempre el sello de lo personal, son singulares y representan una ruptura en la continuidad del proceso evolutivo.

El Adulto Mayor queda más frágil, algo expuesto y se percibe a si mismo como vulnerable. Con esto tiene que ver la identidad y la auto-estima.

La identidad y la auto-estima están íntimamente relacionados.

Llamamos Identidad a lo que registramos como imagen de uno mismo y la auto-estima es la parte afectiva de la identidad es decir como nos evaluamos, que representación tenemos, de nosotros mismos. Ambas se van formando a lo largo de la vida, en una interrelación entre el psiquismo y la realidad externa, sea ésta social, cultural, económica y vehiculizada por la familia primero y luego por otros estratos de la sociedad en los cuales toca interactuar.

La identidad y la auto-estima así se van ajustando permanentemente. Algunos llaman a la auto-estima: auto concepto.

En el envejecimiento la identidad y la auto-estima sufren una suerte de crisis.

Hablar de crisis no significa referirnos a situaciones catastróficas, de hecho hay tales crisis pero la mayoría son rupturas en la continuidad, cambios que obligan a dejar algunas cosas y adoptar otras.

La vida está jalonada por crisis, pequeñas, grandes. Las más significativas son las crisis vitales que tienen que ver con el crecimiento del individuo.

La crisis generan cambios, uno no puede ser igual desde que nace hasta que muere; pero sí se puede tener la misma identidad porque ésta se conserva a través de los cambios.

Uno se pregunta nuevamente ( tal como lo hiciera en la adolescencia)

¿Quien soy yo? Cómo soy? Qué cambios tuve?

Muchas veces se toma conciencia de ésto al cumplir años o frente a alguna muerte cercana o al casamiento de un hijo, o al comienzo de la abuelidad o a la jubilación, etc.

La jubilación produce en muchos casos, una pérdida en el rol social,

esto es, de una parte importante de la identidad, uno era tal o cual frente a un grupo o frente a una tarea. Muchos fueron los años en que uno se identificaba como : "soy empleado de..."soy médico de ....soy ama de casa... soy obrero de ... soy profesor de...soy maestra o directora de ... soy abogado en...y ese "soy" estaba indicando una parte de la identidad.

Los cambios corporales también obligan a verse distinto. El cuerpo y

la imagen que de él se tiene, denuncian, muestran transformaciones que al principio se viven como ajenas, no se las quiere ver , hasta que se las incorpora ( canas, arrugas, piel no tan tersa, motilidad disminuida, cansancio mas fácil, disminuciones a nivel sensorial, cambios en la potencia sexual, fallos en la memoria, otros.) Por eso es bueno, conocerlas y posicionarse en este periodo, aceptando esas limitaciones.

Desde la toma de conciencia de la idea de tiempo, que inexorable

marca su paso, y hace sentir las pérdidas: hijos que se independizan y se van, muertes más o menos cercanas, muertes que muchas veces nos topan con la posibilidad de la propia.

Esto es, frente a hechos vivenciados como pérdidas, el Adulto Mayor se siente sacudido en su identidad.

Es necesario mantener una continuidad de nosotros mismos a través y a pesar de los cambios y pérdidas. Seguir siendo uno mismo.

A mantener la identidad y fortalecer la auto-estima colaboran:

La reminiscencia.

El estado de salud

El duelar convenientemente las pérdidas

El desaprender los prejuicios

La actividad, sentirse válidos e integrados en la sociedad

El conocer los miedos y manejarlos convenientemente

La reminiscencia, ayuda a integrar el pasado al presente,

aportando esa cuota de vida vivida, cosas realizadas, funciones cumplidas, una niñez y una juventud vivenciada con mas o menos detalles pero vivida.

Un pasado con más o menos alegrías , más o menos penas, más o menos frustraciones, más o menos realizaciones.

Una adultez no lejana, culminación de trabajos, paternidades, estudios, deseos, asignaturas que quedaron pendientes.

Se hace entonces una integración que es el mas sólido soporte de la identidad. Uno es uno a través de todo eso.

También el recordar que se tenía más vitalidad, talvez más salud, más oportunidades, más poder, es recordar que eso es parte de uno.

El estado de salud tiene que ver con el auto-cuidado y el

mantenimiento de la autonomía.

Muchos duelos quedan sin procesar, es importante conocer que el

duelo es un paso psíquico normal y necesario para elaborar las pérdidas y es generalmente en el envejecimiento donde se efectúan recuperando así energías para ubicarlas en nuevos objetos de afecto, nuevas actividades.

Los prejuicios y los miedos logran constituirse como fantasmas para

los Adultos Mayores, conocerlos, hablarlos, ayuda a manejarlos mejor.

La Actividad cobra singular importancia en el fortalecimiento de la

identidad y la auto-estima, ya que se logra sentir vigente, útil, inserto en la sociedad y no marginado de ella. Una actividad libremente elegida, gratificante y si fuera posible en grupo, ya que este actúa mostrando una imagen presente, y con posibilidades muchas veces desconocidas. Se agrega a esto, la formación de nuevos vínculos, siempre enriquecedor.

Ver Reminiscencia.


Volver al índice del curso

PsicoMundo - La red psi en Internet